"ANTONIO"

 

Música

Salvador Bacarisse, Isaac Albéniz, Edouard Lalo

Padre Soler, Reveriano Soutullo y Juan Vert

 

Coreografía

Antonio Márquez

 

Guión

Eva Leiva

 

Escenografía

Antonio Márquez/Inmaculada Martín y Luís Callejón


Diseño de Vestuario

Eva Leiva


Realización de Vestuario

J.L. Gonález/Dolores Ortiz/Encarna Ortiz

 

 

 

Esta noche, Antonio, las notas de una guitarra te empapan el corazón y llenan de melancolía tus profundos ojos.

La noche es un inmenso escenario en tu imaginación y la oscuridad es la misma que ocultaba los palcos y las butacas de aquellos viejos teatros.

 

Te ves en el centro, abrazado por el cañón de luz, escuchando el silencio de cientos de personas, sudando en el filo del baile, emocionando, emocionándote, con la mente apagada pero a la vez increíblemente lúcida, sintiendo la ingravidez de tu cuerpo.

 

La vida tenía puesta una flor en el pelo ¿Recuerdas?... Una flor que parecía que nunca iba a marchitarse… IUna flor sin la que la vida no tenía sentido.

Un regusto de lágrimas te sube por la garganta y el recuerdo te hace más daño que nunca.

 

Te miras las manos y te las acaricias suavemente… ya te has acostumbrado a esos pliegues que parecen dibujados por el capricho de un duende maligno.

 

La belleza se ha evaporado, pero la sigues reteniendo en tu interior…

Las imágenes del movimiento no se van jamás y recuerdas cada uno de los pasos de todos tus bailes, que puedes recrearlos con sólo cerrar los ojos.

 

La belleza se ha ido, sí, pero ahora, y por primera vez, te sientes en perfecta armonía con tu cuerpo, un cuerpo que ya no necesita de espejos ni de artificios para ser hermoso.

 

Y ahora… De espaldas asomado a la noche no nos puedes ver pero sientes nuestro abrazo, y te invade un indefinible calor de felicidad que te hace sentirte capaz de todo. El pasado se ha unido con toda su fuerza al presente… Y entonces vienen a tu cabeza, como relámpagos, las palabras que alguien un día te escribió:

 

“Una noche, Antonio, las notas de una guitarra te empaparán el corazón y llenarán de melancolía tus profundos ojos…”

 

 

Antonio Álvarez y Eva Leiva